Vegetación local
Escobas, piornos, tomillo, escambrones, rosa silvestre, zarza, hinojo, mentas y leguminosas conviven con sauces, saúcos, arces, abedules, alisos y pinos de reforestación.
Valdefrancos, Ponferrada (León)
Un recorrido por el valle del Oza donde biodiversidad, memoria minera, caminos tradicionales y patrimonio oral se unen para contar la historia viva de Valdefrancos.
Información general
La ruta discurre por el entorno de Valdefrancos, en el valle bañado por el río Oza, a unos 700 metros sobre el nivel del mar. El recorrido permite acercarse a la vallina de Valcabado, sus antiguas minas, caserones, escombreras, caminos de acceso y la fuente-lavadero de Valdeparada.
La propuesta recupera un tramo de alto valor paisajístico e histórico, con trabajos de desbroce, rehabilitación de caminos y puesta en valor de la biodiversidad realizados por COCEDER y AFA Bierzo, con colaboración vecinal.
Fauna y flora
El valle reúne especies vegetales propias de esta altitud y un entorno propicio para corzos, jabalíes, rapaces, mustélidos, anfibios, murciélagos y numerosas mariposas observadas en el transecto inicial de la ruta.
Escobas, piornos, tomillo, escambrones, rosa silvestre, zarza, hinojo, mentas y leguminosas conviven con sauces, saúcos, arces, abedules, alisos y pinos de reforestación.
En primavera es habitual observar abejorros, abejas y moscardones. En el estudio de lepidópteros impulsado en la ruta se avistaron más de catorce especies de mariposas.
Las bocaminas sirven como espacios de descanso diurno para murciélagos, mientras que la fuente de Valdeparada puede favorecer a anfibios como salamandras y ranas.
La ruta también conserva vocabulario local ligado a la naturaleza: folecho, fanojo, carqueixa, agavanza, humeiro, sabugueiro o salgueiro, entre otras denominaciones transmitidas oralmente.
Complejo minero
Texto en su mayoría elaborado por Andrés López. Adaptación divulgativa y puesta en valor de la ruta: COCEDER y AFA Bierzo.
Valcabado es una vallina de algo más de 1.500 metros de longitud, situada a mano izquierda poco antes de llegar a Valdefrancos. Por ella discurre el arroyo de Rioseco, también recogido en el catastro como Reguera de Valdequeite, con caudal principalmente en invierno y desembocadura en el río Oza.
Las referencias documentales sitúan la actividad minera de Valdefrancos al menos en el siglo XVI. En 1559 se menciona la entrega de cien quintales de plomo extraídos cerca del lugar de Valdefrancos, en el valle de Valdueza, por un valor de 80.000 maravedís. Este documento despertó el interés de Andrés López por estas minas y dio lugar, en 2021, a su artículo “Las Minas de Valcabado”.
La galena, principal mineral del plomo y fuente secundaria de plata, era conocida también como alcohol de alfarero o alcohol de hoja. Molida hasta polvo fino, se mezclaba con agua o arcilla diluida y se empleaba para vidriar, esmaltar, impermeabilizar y decorar cerámica.
“Secar llorando y vidriar cantando”.
En los trabajos de recuperación impulsados por COCEDER y AFA Bierzo, con colaboración vecinal, se desbrozaron antiguos caminos y salieron a la luz escombreras, pozos de sondeo, caserones y una posible antigua fundición. Andrés López ha consultado más de veinte expedientes mineros relacionados con Valcabado, desde el siglo XVI hasta mediados del siglo XX, con nombres como Buena Suerte, Tentación, Belén, San Antonio o Tres Amigos.
Además de su pasado minero, Valcabado forma parte de la memoria cotidiana de Valdefrancos: las personas mayores recuerdan la vallina como lugar frecuente de pastoreo, por donde subían ovejas y cabras hacia las Llamas de San Esteban y el Camino de los Maragatos.
Memoria del trabajo
Los mineros y canteros barrenaban a mano con maza y barrena, girando la herramienta hasta abrir agujeros en la roca.
Los barrenos se cargaban con pólvora negra o dinamita para desprender el mineral.
Mineral y estéril salían en carretillas o cestas; el ascenso de pozos se hacía mediante tornos de mano.
El antiguo acceso conectaba las minas con el camino comunal de los Maragatos y las ferrerías del entorno.
Puntos destacados
Antigua fuente-lavadero a la que subían mujeres del pueblo en invierno para lavar cuando el río Oza bajaba crecido y más frío. Era también lugar de socialización y transmisión oral crucial. Esta zona era más soleada, por lo que tendían la ropa y la bajaban seca de vuelta al pueblo. Aparte de este trabajo, requería un esfuerzo extra: el transporte de la ropa en baldes, la tabla de lavar y el jabón. Cuando la ropa no se secaba, el trabajo era el doble, pues esta se sentía más pesada.
Primera mina al subir por el arroyo de Rioseco. Se documenta como explotación de hierro en formas como pirita, arsenopirita y hematita, con una longitud aproximada de 55 metros. En la escombrera de las inmediaciones (a su izquierda) encontramos res¬tos de minerales ferrosos en descomposición, cementado, semejando a escorias.
Se conservan restos de construcciones asociadas a las minas. Uno de los caserones pudo servir como vivienda temporal, almacén de herramientas o alojamiento para animales de carga.
En la otra margen del arroyo se localiza la Mina Tentación, con galena y siderita. En la ladera del Peñidón se aprecia la antigua fundición u horno de calcinación.
Mapa de la ruta
El mapa muestra el trazado entre Valcabado, las minas y caserones, la fuente-lavadero de Valdeparada y el regreso a Valdefrancos.
Galería
Fotografías: Andrés López y Dennis.
Caminar por Valcabado es leer el territorio: el agua, las bocaminas, los caserones, las palabras antiguas y la biodiversidad siguen contando la historia de Valdefrancos.